El control fitosanitario
Los principales problemas sanitarios que se presentan
reiteradamente , son las enfermedades fúngicas:
Peronóspora o mildiu (Plasmopara vitícola) y Podredumbre o botritis (Botrytis
cinerea). Ambas enfermedades representan, en nuestra zona, el mayor riesgo de pérdidas a cosecha, y deben ser
controladas (preventiva o curativamente) todos los años.
La
incidencia de oídio (Uncinula
necator) puede afectar comercialmente al racimo, pero se pueden realizar tratamientos con azufre para su control.
Podemos detectar la presencia de “Burrito de la Vid” (Nauphactus
xantoraphus), sin que éste se convirtiera en una plaga de relevancia.
También el Trips puede causar
pérdidas económicas ya que deja el grano roído y depreciado.
La experiencia acumulada nos
indica que en las condiciones de producción de la zona Este es muy frecuente el
desarrollo de enfermedades fúngicas, razón por la cual se debe prestar especial
atención al control fitosanitario. Siempre que utilice un producto agroquímico,
debemos asegurarnos de que el mismo esté aprobado por el SENASA para ese tipo de cultivo, y no presente problemas
toxicológicos a cosecha.
El control de heladas
El
control activo de heladas tardías es otro de los aspectos que se considera de
fundamental importancia para lograr continuidad en el volumen de cosecha.
No
es muy común que se realice un control o lucha contra las heladas en la Zona
Este de Mendoza, pero no debemos restarle importancia, ya que el daño por bajas
temperaturas puede ser muy severo, debido a la pérdida de hojas y su
consecuente pérdida de poder de nutrición de la planta.
Podemos
contar con un sistema activo de control (calefactores,
briquetas).
Como
un sistema pasivo podemos realizar
riegos, mantener el cultivo desmalezado, realizar riegos por aspersión en la
zona aérea de la planta, etc.
La disponibilidad de mano de
obra
Como sabemos, la
producción de uvas para mesa es un cultivo artesanal. Lograr racimos
sanos, bien maduros, y con excelente presentación, requiere de una importante
cantidad de mano de obra capacitada. La aplicación de labores específicas en
planta y racimo, no puede ser descuidada.
Raleos, descoles, deshojes, apertura de ventanas, cosecha, son trabajos manuales y deben ser realizados para
obtener racimos de calidad.
La
mano de obra representa, aproximadamente, el 50 % del costo de producción de este cultivo, y de su trabajo
depende, directamente, la calidad de los racimos obtenidos.
En
la Zona Este es posible realizar el cultivo de uvas para mesa, lográndose
excelentes resultados en cuanto a calidad y cantidad de las cosechas.
Para
ello es indispensable: la correcta elección de variedades, la aplicación de
las técnicas apropiadas de
manejo, el control activo de heladas tardías, la atención fitosanitaria y
contar con personal capacitado.
Controlados
estos aspectos, se asegura un producto de elevada calidad.
Trabajos Manuales
ü
Raleos: se realizan cortando racimos y dejando
aquellos que el vigor de la planta pueda abastecer. También depende del
requerimiento del interesado.
ü
Descoles: a veces los racimos no están muy bien formados
y se les corta en planta, la parte distal.
ü
Apertura de ventanas: se realiza eliminando hojas en el
parral de manera que entre la luz del sol para que los racimos mejoren su color
y no se concentre la humedad.
ü
Cosecha: se
realiza teniendo en cuenta la higiene de las manos y tratando de no tocar en
exceso al racimo para no dañar la pruina de los granos. Debe ser realizada
cuando la uva está madura y con el óptimo de color.
ü
Almacenamiento en cajas cosecheras:
se depositan los racimos en caja de diversos materiales, pero que deben
estar protegidas en su fondo y costados para no dar la fruta, siempre tratando
de no presionar los granos. No deben apilarse las cajas directamente sobre la
tierra ni el suelo para evitar la suciedad y la contaminación.
Procesado
de la uva en galpón
La fruta cosechada debe permanecer en un lugar sombrío
sin deshidratarse y sin contaminarse con tierra hasta el momento del embalaje.
ü
Limpieza: el primer paso
es realizar la limpieza del racimo, de manera de eliminar granos enfermos,
rotos, atacados por aves, que no den el color deseado, y si hay algún insecto o resto de él, también
eliminarlo.
ü
Clasificación: se clasifican por tamaño de acuerdo al
diámetro del grano. Para ello se usan calibres medidos en milímetros.
ü
Pesado: se
pesan los racimos de manera de llegar a un peso neto acorde con la descripción
pactada con el comprador de acuerdo al envase que se utilizará. Pueden ser cajas de cartón, de
plástico o de madera.
ü
Embalado: se colocan los racimos en las cajas ya mencionadas,
utilizando los insumos necesarios para protegerlos , por ejemplo, bolsas, generadores de SO2 ,
sacos uveros, cartón corrugado, papel sulfito, papeles secantes, etc.
ü
Etiquetado: se colocan todas las etiquetas
necesarias para identificar la fruta y su procedencia , cumpliendo con el requisito de trazabilidad, y de SENASA.
ü
Palletizado:
se colocan las cajas cerradas debidamente apiladas sobre un pallet y
posteriormente se flejan para ser transportadas a frigorífico.
ü
Conservación frigorífica: se conservan las cajas con la
fruta en cámara 4ºC y humedad controlada hasta que se complete la carga para
ser transportada a destino final.






















