ü Hay muchos agentes que pueden destruir las
peculiaridades sanas de la comida fresca, microorganismos, como las bacterias y los hongos, estropean los alimentos con rapidez.
ü Las enzimas, que están presentes en todos
los alimentos frescos, son sustancias catalizadoras que favorecen la degradación
y los cambios químicos que afectan, en especial, la textura y el sabor.
ü El oxígeno atmosférico puede reaccionar
con algunos componentes de los alimentos, que llegan a volverse rancios o a
cambiar su color natural.
ü Igualmente
dañinas resultan las plagas de insectos
y roedores, responsables de enormes
pérdidas en las reservas de alimentos.
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