lunes, 27 de marzo de 2017

TEM - 1er SEM - Manejo de un cultivo de vid para consumo en fresco



El control fitosanitario
Los principales problemas sanitarios que se presentan reiteradamente , son las enfermedades fúngicas: Peronóspora o mildiu (Plasmopara vitícola) y Podredumbre o botritis (Botrytis cinerea). Ambas enfermedades representan, en nuestra zona, el mayor  riesgo de pérdidas a cosecha, y deben ser controladas (preventiva o curativamente) todos los años.
La incidencia de oídio (Uncinula necator) puede afectar comercialmente al racimo, pero se pueden realizar  tratamientos con azufre para su control.
Podemos  detectar la presencia de “Burrito de la Vid” (Nauphactus  xantoraphus), sin que éste se convirtiera en una plaga de relevancia. También el Trips puede causar pérdidas económicas ya que deja el grano roído y depreciado.
La experiencia acumulada  nos indica que en las condiciones de producción de la zona Este es muy frecuente el desarrollo de enfermedades fúngicas, razón por la cual se debe prestar especial atención al control fitosanitario. Siempre que utilice un producto agroquímico, debemos asegurarnos de que el mismo esté aprobado por el SENASA para ese tipo de cultivo, y no presente problemas toxicológicos a cosecha.

El control de heladas
El control activo de heladas tardías es otro de los aspectos que se considera de fundamental importancia para lograr continuidad en el volumen de cosecha.
No es muy común que se realice un control o lucha contra las heladas en la Zona Este de Mendoza, pero no debemos restarle importancia, ya que el daño por bajas temperaturas puede ser muy severo, debido a la pérdida de hojas y su consecuente pérdida de poder de nutrición de la planta.
Podemos contar con un  sistema activo de control (calefactores, briquetas).

Como un sistema pasivo podemos realizar riegos, mantener el cultivo desmalezado, realizar riegos por aspersión en la zona aérea de la planta, etc.

La disponibilidad de mano de obra
Como sabemos, la producción de uvas para mesa es un cultivo artesanal. Lograr racimos sanos, bien maduros, y con excelente presentación, requiere de una importante cantidad de mano de obra capacitada. La aplicación de labores específicas en planta y racimo, no puede ser descuidada.
Raleos, descoles, deshojes, apertura de ventanas, cosecha, son trabajos manuales y deben ser realizados para obtener racimos de calidad.
La mano de obra representa, aproximadamente, el 50 % del costo de  producción de este cultivo, y de su trabajo depende, directamente, la calidad de los racimos obtenidos.
En la Zona Este es posible realizar el cultivo de uvas para mesa, lográndose excelentes resultados en cuanto a calidad y cantidad de las cosechas.




Para ello es indispensable: la correcta elección de variedades, la aplicación de
las técnicas apropiadas de manejo, el control activo de heladas tardías, la atención fitosanitaria y contar con personal capacitado.
Controlados estos aspectos, se asegura un producto de elevada calidad.

Trabajos Manuales

ü  Raleos:  se realizan cortando racimos y dejando aquellos que el vigor de la planta pueda abastecer. También depende del requerimiento del interesado.
ü  Descoles:  a veces los racimos no están muy bien formados y se les corta en planta, la parte distal.
ü  Apertura de ventanas: se realiza eliminando hojas en el parral de manera que entre la luz del sol para que los racimos mejoren su color y no se concentre la humedad.
ü  Cosecha: se realiza teniendo en cuenta la higiene de las manos y tratando de no tocar en exceso al racimo para no dañar la pruina de los granos. Debe ser realizada cuando la uva está madura y con el óptimo de color.
ü  Almacenamiento en cajas cosecheras:  se depositan los racimos en caja de diversos materiales, pero que deben estar protegidas en su fondo y costados para no dar la fruta, siempre tratando de no presionar los granos. No deben apilarse las cajas directamente sobre la tierra ni el suelo para evitar la suciedad y la contaminación.



Procesado de la uva en galpón
                La fruta cosechada debe permanecer en un lugar sombrío sin deshidratarse y sin contaminarse con tierra hasta el momento del embalaje.

ü  Limpieza:  el primer paso es realizar la limpieza del racimo, de manera de eliminar granos enfermos, rotos, atacados por aves, que no den el color deseado,  y si hay algún insecto o resto de él, también eliminarlo.
ü  Clasificación:   se clasifican por tamaño de acuerdo al diámetro del grano. Para ello se usan calibres medidos en milímetros.
ü  Pesado:   se pesan los racimos de manera de llegar a un peso neto acorde con la descripción pactada con el comprador de acuerdo al envase que se utilizará. Pueden ser cajas de cartón, de plástico o de madera.
ü  Embalado: se colocan los racimos en las cajas ya mencionadas, utilizando los insumos necesarios para protegerlos ,  por ejemplo, bolsas, generadores de SO2 , sacos uveros, cartón corrugado, papel sulfito, papeles secantes, etc.
ü  Etiquetado: se colocan todas las etiquetas necesarias para identificar la fruta y su procedencia , cumpliendo con el  requisito de trazabilidad, y de SENASA.
ü  Palletizado:  se colocan las cajas cerradas debidamente apiladas sobre un pallet y posteriormente se flejan para ser transportadas a frigorífico.

ü  Conservación frigorífica: se conservan las cajas con la fruta en cámara 4ºC y humedad controlada hasta que se complete la carga para ser transportada a destino final.

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